jueves, noviembre 02, 2006

Al oeste de todo - X y último


10. Like a motherless child




Cogí el metro hasta Harlem y me adentré entre las calles diáfanas, el olor a pollo frito y los niños jugando a la pelota contra los graffitis. Un precoz sol de mañana celebraba el ambiente dominical reflejándose en los vestidos y sombreros blancos de las ancianas endomingadas rumbo a la iglesia con su prole de hijas e hijos, cuñadas, cuñados y nietos, todos igualmente engalanados y ruidosos. Seguí a un grupo hasta la puerta de la Abyssinian Baptist Church, alisé como pude las arrugas de mi abrigo y entré, colocándome discretamente en un banco al fondo de la iglesia.

El pastor, alto y revestido de blanco inmaculado, pilotó el viaje a la exaltación mística. La gente asentía, respondía, se entusiasmaba cada vez más, como si no hubiera verdad más grande que sus palabras ni mal más despreciable que lo que se encontraba fuera de su discurso. Y, sin embargo, había un tono de enternecedora bondad en cada gesto. Cuando rompió a cantar el coro, cerré los ojos.


Sometimes I feel like a motherless child
Sometimes I feel like a motherless child
Sometimes I feel like a motherless child
A long way from home (*)


Hambre. La impermeabilidad, cuando va abandonando la piel, produce mucho hambre. Comí arroz creole en un restaurante abarrotado de gente, repetí dos veces el café, y me senté en un banco de Sugar Hill a mirar cómo el cielo se volvía cada vez más gris.

Y, aunque el viento aullaba al atardecer cuando volvía a Brooklyn a través de interminables venas subterráneas, aunque se podía sentir su látigo sobre las ventanas del vagón al cruzar el puente sobre el Hudson, y el skyline brillaba con una pálida luz grisácea bajo el cielo cargado de electricidad, las voces estaban calladas dentro del túnel y el polvo se iba levantando sobre las ruinas. Y pensar, volver a pensar, como si pensar fuera un juego nuevo, como si fuera un reto, como si el que una vez te quiso nunca te hubiera tenido para perderte ni el que te vio nacer hubiera vivido para morir. Como si la vida realmente no fuera más que subirse al tiovivo de un parque en plena verbena, y los cataclismos del destino la risotada de los cabezudos.

Sarah me recibió con mil preguntas, pero no fui capaz de contestar a casi ninguna. Sólo quería descansar. Alan, que aún estaba ahi, nos invitó a una tertulia literaria en la fundación donde trabajaba James.

- Nos llamó y dijo que te habías ido sin despedirte. ¿Tan mal fue?
- Fue maravilloso.
- ¿No vas a venir?
- No. Estoy cansada y hay tormenta.

Cuando se marcharon me quedé dormida como un bebé en el sofá del salón. No soñé nada.

Amanecí la mañana siguiente tapada con una manta, Sarah zarandeándome suavemente el hombro.

- Me voy a trabajar. No podré acompañarte al aeropuerto.
- No te preocupes. Nos veremos pronto, quién sabe dónde.

Nos abrazamos. Nos prometimos escribir. Prometí escribirles a todos, mandarles las fotos, tenerles al tanto de mi vida.

En el aerobús rumbo a JFK, apoyé la cabeza contra el cristal de la ventana y pensé en qué película pondrían en el avión.

(*) A veces me siento como un niño sin madre
A veces me siento como un niño sin madre
A veces me siento como un niño sin madre
Muy lejos de casa


Foto: Niños y cerdos en un camión, Harlem, NY

18 comentarios:

Alicia Liddell dijo...

Pufff. Me ha dejado un vacío vertiginoso.

A-X dijo...

Toralmente... voto por Alicia (ambas)

"aunque el viento aullaba al atardecer cuando volvía a Brooklyn a través de interminables venas subterráneas, aunque se podía sentir su látigo sobre las ventanas del vagón al cruzar el puente"

Precioso...
Un final muy de película... pero para nada estereotípico


Maravilloso???

Y ahora? Qué sigue???

Miguel Sanfeliu dijo...

Me gustó mucho. Me oprimió el pecho. Me invadió la nostalgia. Sentí la transformación de la protagonista.
Y todo muy bien escrito, con un tono poético nada empalagoso.
Me encanta la magia.

Saludos.

Isabel Romana dijo...

Huy hermoso y melancólico. Me ha producido una sensación de desolación y soledad y, al mismo tiempo, cierto deseo de iniciar una vida nueva, como si dejara algo importante atrás. Felicidades. Un millón de besos.

Cowboy Bill dijo...

"Y pensar, volver a pensar, como si pensar fuera un juego nuevo, como si fuera un reto, como si el que una vez te quiso nunca te hubiera tenido para perderte ni el que te vio nacer hubiera vivido para morir. Como si la vida realmente no fuera más que subirse al tiovivo de un parque en plena verbena, y los cataclismos del destino la risotada de los cabezudos."

Que viva la madre que te parió...!

beren dijo...

Tremendo todo el relato, me ha encantado en todos los sentidos. Te has convertido en autora imprescindible, sólo falta tener algo tuyo en mis estanterías.
Gracias por tu literatura.
(joder, suena muy pelota, pero bueno,,,)

Clarice Baricco dijo...

Te sentí.
Intensamente.
¿Eras tú o yo?
Melancolía a cuestas.
Te he sentido.

anilibis dijo...

Alicia, querida tocaya:
No sé si es bueno o malo eso. En realidad no pretendía crear esa sensación de "vacío" sino más bien de comprensión. El vaciarse también es bueno, cuando llevas demasiado equipaje. A veces es importante volver a casa sin nada y empezar de nuevo. Por eso la metáfora del viaje.

Gracias por leerme. Besos.


a-x:
Gracias, gracias. Beso.
¿Qué sigue ahora? No lo sé, ahora voy a descansar un poco de mi misma...


Miguel:
Agradezco muchísimo tus palabras. No imaginé que tendría este efecto tan fuerte en los lectores...abrazo.

Isabel:
Sí, se trataba de dejar atrás ciertas cosas y empezar de nuevo. Gracias por leerme. Me voy a poner al día de nuevo con tu crónica de Psique, que me espera como plato fuerte esta tarde.Beso.

Cowboy Bill:
¡Que viva!
Mira que tienes gracia, y mira que eres resalao.
Apretón de mofletes, camarada.

beren:
Me dejas helada de la sorpresa. Gracias, en serio; creo que va siendo hora de que empiece a tomarme un poco en serio a mí misma. Si os digo que este blog empezó como un experimento para quitarme el "miedo escénico", os diré que el resultado es más que alentador. Mil gracias por estar ahí y por leerme. En serio.
Besos.

Clarice:
¿Tal vez empatía? Me alegra que sea así.
Abrazos.


PD ahora me tengo que dar unas minivacaciones, pero volveré sin ningún lugar a duda.

The_Saint_Mty dijo...

Hola Anilibis..aqui pasando a saludar!...Pondrás un comentario, debajo del mío???..Jaja..Saludos...vuelvo!

The_Saint_Mty dijo...

Hola Anibilis...recorrí tu viaje, sentí la intensidad de tus estancias y experiencias y terminé relajado con la sensación del "fui y vine, a donde voy ahora?"...
Saludos, excelente relato...gracias.

pazzos dijo...

He traido el saco de dormir para hacer cola en tu taquilla. No quiero quedarme sin billete para tu próximo viaje en Metro por Nueva York.

Isabel Romana dijo...

Anilibis, hija mía, no nos dejes tantos días sin postear.... Besos.

Sonia Marcus Gaia dijo...

El recostarse a la ventanilla también es un adiós. No hay ni cartas ni escribas, sólo el recuerdo de lo vivido y una nostalgia muy dolorosa. Y la vida transitando como loca por sobre nosotros.

saludos. el caribe sigue violento pero se apacigua con los vientos fescos que le llegan del norte. irónico ¿no?

sonia

Seoman dijo...

La imagen, impactante. Muy interesante tu blog. Un saludo

Francisco Ortiz dijo...

Lógico final que mantiene la coherencia interna de este relato. En su despojo, su transparencia, su manera de narrar original y próxima hay talento, no me cabe duda. Así que espero el siguiente texto con interés mientras éste ocupa un interesante lugar en mi memoria.

El Gran Chimp dijo...

Me juego un vermú que la peli que pusieron en el avión fue Mad Max III, más allá de la cúpula del trueno. No sé porqué, pero esa peli es adecuada.
Por cierto, gran foto!

anilibis dijo...

the_saint_mty:

Lástima, esta vez no lo he visto a tiempo y no he podido dejar mi mensajito bajo el tuyo, como viene siendo costumbre. Muchas gracias por tus palabras. Saludos!!

pazzos:

Vas a coger frío, amigo. No sé cuándo podré volver. Desde luego que espero que sea pronto, pero es difícil que confluyan el factor tiempo y el factor dinero a la vez. Gracias por los ánimos, un abrazo.

Isabel:

A veces se me queda la cabeza vacía. No, quiero decir, que a veces no está vacía. Pero eso ocurre con poca frecuencia.
Seguiré escribiendo, y ya sabes que te debo una historia. No lo olvido
Besos

Sonia:

¿A cuántas cosas hay que decir adiós a lo largo de una vida? A tantas como el hueco que hay que hacer para las bienvenidas.

Gracias y ojalá estuviera yo también en el Caribe ahora mismo!!

Seoman:
Gracias, un saludo. Te voy a visitar hoy mismo.

Francisco Ortiz:
Le ofrezco una reverencia. Vaya, esto es demasiado... un abrazo.

Gran Chimp:
Pusieron "Los padres de ella", creo recordar. Seguro que la de Mad Max hubiera estado bastante bien, pero creo que lo que terciaba era dormir. Alguna de Garci hubiera sido más apropiada. Besos.

Anónimo dijo...

muy interesante,

espero lo proximo

saludos